EXPLOSIÓN EN LA CALLE SANTA AMELIA

EXPLOSIÓN EN LA CALLE SANTA AMELIA (clicar)

13/02/2012 explosión en una tienda de ropa en la calle Santa Amelia

En el año 2003 expuse una página en ideasdebombero titulada «batallitas de sobremesa» donde exteriorizaba unas reflexiones sobre criterios a seguir en el momento en que se llega al lugar del siniestro.  Ante esa primera visión e impresión del incendio que asoma vorazmente por puertas y/o ventanas de un local o lugar confinado y que la experiencia nos dice que vamos a necesitar más agua de la que llevamos en el bomba-tanque para conseguir la extinción.

Reflexionaba sobre la importancia de seleccionar una primera línea de ataque con la que hacerle frente y que nos permita no solo contrarrestar su energía, para acceder de forma rápida en busca del foco envueltos en un caudal de agua pulverizada que no solo nos protege y permite avanzar, sino que la gran cantidad de vapor que estamos formando, enfría, rebaja la temperatura al expandirse de forma brutal (un litro de agua transformado en vapor aumenta su volumen 1700 veces) se mezcla, se combina y acompaña al humo y a los gases de la combustión en sus recorridos enfriándolos y obstaculizándolos hasta transformarlos en incombustibles cuando la proporción de vapor en el ambiente supera el 30%

Como consecuencia de estas reflexiones, terminé escribiendo lo siguiente:   En los 40 años que llevo como bombero en la ciudad de Barcelona, cuantos incidentes o accidentes en nuestra ciudad, han tenido como protagonista el efecto Flashover o el efecto Backdraft. . .? En Barcelona ? ninguno. . . lo que quiere decir ni uno. Esto es lo que escribí hace nueve años y lo atribuía a que posiblemente el tipo de construcción y nuestra metodología de actuación tenia mucho que ver con que este fenómeno no se produjera en nuestras intervenciones.

Pero la reciente explosión de la Calle Santa Amelia parecía romper mi afirmación, ya que se difundió en los medios, que el local de Santa Amelia carecía de instalación de gas y que tampoco se habían localizado bombonas de butano ni recipientes con inflamables, además se afirmaba que la deflagración se produjo al abrir una puerta.

Pues bien, el pasado 8 de marzo se celebró el día de Sant Joan de Deu, patrón de todos los bomberos y como otros años acudí al Parc de Llevant para encontrarme con compañeros que en un acto emotivo y ceremonial, recibían medallas reconociendo su trayectoria profesional, a otros por haber llegado a la edad de jubilación y finalmente a los más abueletes por haber cumplido 85 años.

Mi pregunta obligada era . . . .¿ que se sabia de la explosión de Santa Amelia ?

¿Qué había pasado?. . . . ¿Qué tiene de diferente este local o esta tienda de ropas, con los más de 150.000 incendios que se han extinguido en Barcelona en los últimos 45 años, sin que en ningún caso se haya producido está reacción? 

Y la respuesta fue aclaratoria y determinante:

Se ha comprobado que la explosión se produjo como consecuencia de una fuga de gas canalizado.

La tienda de ropas que se encuentra en un local antiguo carecía de instalación de gas, pero parte de la tubería de plomo que alimentaba las viviendas del edificio, pasaba por la habitación donde se produjo el incendio, llegándose a fundir y provocando un escape que sin llegar a arder fue acumulado gas ciudad junto al humo (menos pesado que el aire) en las partes altas del local hasta que el portalanzas dirigió la pulverización de agua al techo, lo cual removió haciendo descender la bolsa de gas escondida entre el humo hasta que alcanzó una de las chispas de un incendio que estaba controlado y prácticamente extinguido.

Parte del resultado se puede apreciar en las imágenes grabadas en el exterior, pero en el interior los portalanzas y otros bomberos recibieron el brutal impacto de la explosión y de la proyección de una de las paredes que los dejó sin conocimiento y semi sepultados entre escombros.

Esta explosión me recuerda otra que ocurrió hace hace unos 25 años en el mismo barrio y con consecuencias parecidas la cual tratare de localizar el las revistas Alarma y lo que de ella se publicó lo añadiré a esta, ya que considero que estas experiencias se han de dar a conocer, tanto las cosas que funcionan, que salen bien como y especialmente las que pueden llegar a poner en peligro la seguridad de los compañeros que están en activo, se han de hacer públicas. Los veteranos tenemos la obligación moral de dar a conocer las situaciones de riesgo que aparecen en el desarrollo de nuestras intervenciones, especialmente los que nos han ocurrido en primera persona. (localizado revista Alarma nº 259 año 1980)  

Resultado y conclusión, no ha habido explosión de humo, no ha habido Blackdraft ni Flashover , lo que no quiere decir que estemos vacunados contra ese fenómeno porque como ya sabemos los elementos de la construcción han cambiado, los locales están más aislados y son más herméticos, hay más falsos techos y junto con los conductos de aire acondicionado comunican diferentes estancias, también han cambiado los materiales de los elementos decorativos hay más moquetas, más parqué, más espumas, en definitiva más combustibles.

Y si vamos a mirar, lo mismo ha ocurrido con nuestros medios, ha cambiado nuestro vestuario de bombero, han cambiado nuestros equipos de protección y también las metodologías de intervención que empleamos. si bien, continua siendo el agua el principal agente extintor que utilizamos, si bien, ahora la empleamos de forma distinta, con criterios austeros con base a experiencias normalizadas realizadas en túneles de prácticas, donde el bombero soporta unas temperaturas limite (únicamente permitida por su actual vestuario de fuego) realizando a intervalos pequeñas descargas de agua pulverizada. Parece que esta es la técnica más empleada, trasladar lo aprendido en el túnel de prácticas hasta el incendio real con los mismos criterios y planteamientos.

No tenemos porque soportar las temperaturas que se alcanzan en los túneles de prácticas, un incendio real no es un túnel de prácticas donde los espacios, los combustibles, la ventilación y la temperatura están ensayadas y controladas así como la ayuda exterior. En un incendio real en la mayoría de los casos se desconocen los materiales o substancias que hay en ese lugar y en su entorno y que están siendo afectadas directamente por ese exceso de temperatura que los puede hacer reaccionar. En ese ambiente todo lo que rodea a los portalanzas supondrá un riesgo para los mismos, pero ese riesgo se transformará en peligro si se soportan y se mantienen las temperaturas que se han experimentado de forma normal en los túneles de prácticas.

Como ya he dicho se trata de exponer la opinión personal con base a experiencias vividas con la intención de comparar y enriquecer nuestros conocimientos que al no disponer de una escuela propia, nos hace ir a remolque de experiencias y consideraciones que se aplican en otros gremios profesionales o en otros países.